Colección Raíces

Hay lugares que nunca terminamos de abandonar.

Aunque cambiemos de ciudad, de casa o de etapa, siempre hay algo que permanece con nosotros. Los recuerdos, las calles que recorrimos durante años, los pequeños símbolos que, sin darnos cuenta, acaban formando parte de quiénes somos.

Barcelona es uno de esos lugares para mí.

Allí nací, allí crecí y allí, casi sin saberlo, también nació Buganvillita.

Mucho antes de que este proyecto encontrara su voz, ya existía una pequeña colección inspirada en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad: el panot, la flor que desde hace más de un siglo forma parte del paisaje cotidiano de Barcelona.

Con el tiempo, esa colección quedó atrás. Cambié, evolucioné y encontré una nueva forma de contar historias a través de la joyería botánica. Pero algunas historias merecen volver.

Raíces nace precisamente de ese regreso.

No como un viaje al pasado por nostalgia, sino como un homenaje al lugar donde todo empezó.

Porque las raíces no son aquello que nos ata. Son aquello que nos sostiene.

Y, a veces, basta una pequeña flor de piedra para recordar de dónde venimos.

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